Mandingo Cliché
Yo quería escuchar todo lo que tuviera que decir respecto a cualquier cosa, desde los sutiles tonos de la comida diaria; hasta las pláticas con tintes metafísicos. Lo mejor en este caso, son los silencios, el decir su nombre tantas veces como fuera posible con el mayor silencio, eso bastaba; bastaba para que la noche se torne amena, entre tanta contami…



